En el competitivo mundo de la gastronomía, cada producto cuenta. Pero cuando hablamos de productos tan emblemáticos como el lomo ibérico, la elección de un buen distribuidor no es solo una cuestión de logística, sino de identidad de marca, calidad constante y confianza del cliente.
En José Tovar SL, sabemos que el lomo ibérico no es un producto cualquiera: es un tesoro gastronómico que debe ser tratado con la excelencia que merece. A continuación, te explicamos por qué elegir al distribuidor adecuado puede transformar tu negocio.
El consumidor reconoce la calidad desde el primer bocado. En José Tovar garantizamos un estándar de excelencia en cada entrega, sin variaciones.
Lo que se traduce en confianza para ti y en experiencias inolvidables para tus clientes. Descubre nuestra selección de productos de lomo ibérico aquí.
2. Origen certificado y trazabilidad del producto
No basta con que sea ibérico, debe ser auténtico. En José Tovar ofrecemos productos con certificados de origen y trazabilidad completa, lo que garantiza que el lomo procede de cerdos criados en libertad y alimentados con bellota.
3. Asesoramiento experto y personalización del servicio
Un distribuidor especializado no solo entrega el producto, también te asesora. En José Tovar, te ayudamos a elegir los cortes más adecuados según tu tipo de negocio, presupuesto y tipo de cliente.
Adaptar la oferta a tu público es clave para maximizar beneficios.
4. Logística eficiente y puntualidad en las entregas
En restauración, el tiempo es oro. Elegir un distribuidor fiable evita roturas de stock, retrasos o imprevistos que pueden afectar tu reputación.
5. Aumento del valor percibido en tu oferta gastronómica
Cuando ofreces un producto de alta gama como el lomo ibérico de calidad, estás elevando el nivel de tu carta. Esto justifica precios superiores y mejora la percepción general de tu establecimiento.
Un buen producto no es un gasto, es una inversión en prestigio.
Preguntas frecuentes
¿Cómo identificar un buen distribuidor de lomo ibérico? Debe contar con productos certificados, experiencia en el sector, referencias de clientes y un servicio adaptado a tu negocio.
¿Es mejor un proveedor especializado que uno generalista? Sí. En José Tovar SL, somos proveedores especializados y entendemos las particularidades del producto y del cliente final, por lo que podemos ofrecer un servicio más personalizado.
Elegir un buen distribuidor de lomo ibérico es una decisión estratégica para tu negocio. Te permite ofrecer un producto excelente, ganar en eficiencia y construir una marca fuerte y reconocida.
En José Tovar trabajamos cada día para ofrecerte lo mejor del ibérico, con un trato cercano, asesoramiento experto y logística adaptada ¡Contáctanos hoy mismo y lleva tu oferta gastronómica al siguiente nivel!
El vino es una de las bebidas más antiguas y apreciadas en el mundo. Su diversidad es enorme y cada tipo ofrece una experiencia única para el paladar.
Si eres amante del vino o simplemente quieres conocer más sobre este apasionante mundo, en este artículo te explicamos cuáles son los principales tipos de vinos, sus características y las diferentes maneras en las que se pueden clasificar.
¿Cuántos tipos de vinos existen?
Clasificación de los vinos según su color
Una de las formas más comunes de clasificar el vino es por su color. Dependiendo de la uva y el proceso de elaboración, podemos encontrar:
1. Vino tinto
El vino tinto se elabora a partir de uvas negras, dejando que el mosto fermente junto con las pieles, lo que le da su característico color oscuro. Su sabor puede variar desde afrutado y ligero hasta intenso y tánico, dependiendo del tipo de uva y su tiempo de envejecimiento.
Algunos ejemplos de vinos tintos populares son el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Malbec.
2. Vino blanco
El vino blanco se elabora a partir de uvas blancas o de uvas negras a las que se les ha retirado la piel antes de la fermentación. Esto le da un color que puede ir desde un amarillo muy claro hasta tonos dorados más intensos.
Su sabor suele ser más ligero y refrescante, con notas frutales y florales, y una acidez equilibrada. Lo que hace que sea ideal para acompañar comidas ligeras o disfrutar en días calurosos.
Algunos de los vinos blancos más populares incluyen el Chardonnay, el Sauvignon Blanc o el Riesling.
3. Vino rosado
El vino rosado se obtiene al dejar en contacto las pieles de las uvas negras con el mosto por un breve periodo, logrando un color rosado característico. Suelen ser ligeros y refrescantes, con notas frutales.
Ejemplos populares son el Grenache Rosé y el Zinfandel Rosado.
Clasificación de los vinos según su dulzura
Dependiendo de la cantidad de azúcar que queda en el vino después de la fermentación, podemos clasificarlo en diferentes tipos:
1. Vino seco
Los vinos secos tienen muy poca cantidad de azúcar, ya que casi todo el azúcar natural de la uva se convierte en alcohol durante la fermentación. Esto les da un sabor más fuerte y menos dulce. Son los vinos más habituales y pueden ser tintos o blancos. Un vino seco suele combinar bien con muchos tipos de comida porque su sabor no es demasiado dulce ni pesado.
2. Vino semiseco
Los vinos semisecos tienen un toque dulce, pero sin llegar a ser empalagosos. Son una mezcla equilibrada entre lo seco y lo dulce, lo que los hace ideales para quienes prefieren un sabor más suave y fácil de beber.
3. Vino dulce
Los vinos dulces contienen una gran cantidad de azúcar natural, lo que les da un sabor muy agradable y suave. Suelen ser la mejor opción para acompañar postres o quesos.
Entre los más conocidos están el Moscato, el Sauternes, o el Oporto.
Clasificación de los vinos según su gasificación
1. Vino espumoso
Son aquellos que contienen burbujas debido a un proceso de fermentación natural o artificial. Son perfectos para celebraciones y brindis, varios ejemplos conocidos son el Champagne, el Cava o también el Prosecco.
2. Vino tranquilo
Los vinos tranquilos son aquellos que no tienen burbujas, es decir, no contienen gas. Son los más comunes y pueden ser tintos, blancos o rosados.
Clasificación de los vinos según su envejecimiento
1. Vino joven
No pasan por un largo proceso de crianza y suelen consumirse dentro de un año o dos después de su elaboración. Son frescos y frutales.
2. Vino crianza
Envejecen por al menos dos años, de los cuales al menos seis meses deben ser en barrica. Son más complejos y equilibrados.
EnJosé Tovar S.L., contamos con más de 40 años de experiencia en la distribución de vinos de diferentes tipos y alta calidad. Nuestra selección incluye los mejores vinos tintos, blancos y espumosos de prestigiosas denominaciones de origen. Aquí te damos algunas razones para elegirnos:
Calidad garantizada: trabajamos con marcas reconocidas y bodegas de prestigio para ofrecer vinos excepcionales.
Variedad exclusiva: disponemos de una amplia gama de vinos para todos los gustos y ocasiones.
Asesoramiento profesional: nuestro equipo te ayudará a elegir el vino perfecto según tus preferencias.
Distribución eficiente: garantizamos entregas rápidas y seguras, manteniendo siempre las mejores condiciones de conservación.
Si deseas más información sobre nuestra selección de vinos o necesitas asesoramiento personalizado, no dudes en ponerte en contacto con nosotros por teléfono 968 89 70 22 o por correo electrónico tovar@todoenalimentacion.com
España es reconocida mundialmente por la calidad de sus embutidos ibéricos, que destacan por su sabor intenso, textura inigualable y tradición centenaria. Para los restaurantes que buscan ofrecer lo mejor en su carta, conocer los embutidos ibéricos más destacados es fundamental.
En este artículo, te contamos cuáles son los mejores embutidos ibéricos de España y sus características.
¿Qué hace especiales a los embutidos ibéricos?
Los embutidos ibéricos se diferencian de otros productos cárnicos por su proceso de elaboración artesanal, la calidad de la carne y su curación. Proceden exclusivamente de cerdos ibéricos, una raza autóctona de la península ibérica, cuya alimentación y crianza en libertad influyen directamente en el sabor y textura del producto final. La infiltración de grasa en la carne y el proceso de curado natural en bodegas aportan matices únicos a cada embutido.
El jamón ibérico es el embutido más emblemático de España y un imprescindible en cualquier restaurante. Existen diferentes tipos según la alimentación del cerdo:
Jamón ibérico de bellota: proviene de cerdos alimentados con bellotas y pastos en la dehesa. Su sabor es intenso y su textura jugosa.
Jamón ibérico de cebo de campo: procede de cerdos criados en libertad y alimentados con pastos naturales y piensos.
Jamón ibérico de cebo: elaborado con cerdos criados en granjas con una alimentación basada en piensos de calidad.
Cada variedad tiene sus propias características, pero todas comparten la untuosidad y el sabor inconfundible de la carne ibérica.
2. Lomo ibérico
El lomo ibérico es una de las piezas más valoradas después del jamón. Se obtiene de la parte superior del cerdo y se adoba con especias naturales antes de su curación. Es un embutido con una textura firme y un sabor equilibrado, con ligeros toques de pimentón y ajo. Su infiltración de grasa aporta jugosidad sin ser excesivamente graso, lo que lo convierte en un producto ideal para tablas de embutidos y aperitivos gourmet.
3. Chorizo ibérico
El chorizo ibérico es otro de los embutidos más representativos de España. Se elabora con carne magra de cerdo ibérico, adobada con pimentón, ajo y otras especias. Su sabor es potente y ligeramente ahumado, con un equilibrio perfecto entre carne y grasa. Dependiendo de la zona de producción, el chorizo puede variar en su curación y condimentación, lo que da lugar a diferentes matices de sabor.
4. Salchichón ibérico
El salchichón ibérico es un embutido que destaca por su finura y sabor suave. A diferencia del chorizo, no contiene pimentón, sino que su adobo se basa en especias como pimienta negra y nuez moscada. Su textura es firme y su curación lenta en bodegas le otorga un aroma delicado y un sabor inconfundible. Es ideal para quienes prefieren embutidos con un perfil más suave y equilibrado.
5. Morcón ibérico
El morcón ibérico es similar al chorizo, pero se elabora con carne de mayor calidad y en tripas más gruesas, lo que permite una curación más prolongada. Esto intensifica su sabor y le otorga una textura jugosa y sabrosa. Es un producto ideal para degustar en finas lonchas acompañado de pan y vino.
Valor añadido: son productos gourmet altamente apreciados por los clientes.
Diferenciación: ofrecer embutidos de calidad mejora la imagen y prestigio del establecimiento.
Versatilidad: pueden servirse como entrantes, tapas o acompañamientos en platos principales.
Rentabilidad: su alta demanda y exclusividad permiten obtener buenos márgenes de beneficio.
Si buscas un distribuidor de confianza para surtir tu restaurante con los mejores embutidos ibéricos de España, en Tovar ofrecemos una selección premium con garantía de calidad. ¡Contáctanos y descubre nuestra variedad de productos!
El marisco es un producto muy valorado en la gastronomía por su sabor, frescura y aportes nutricionales. Sin embargo, no siempre es fácil diferenciar un marisco de calidad de uno que no lo es.
Saber reconocer marisco fresco y de buena calidad es clave para asegurar la satisfacción del cliente final y mantener altos estándares en la cadena de suministro.
En este artículo te explicamos las principales claves para identificar marisco de calidad y cómo un buen distribuidor puede marcar la diferencia.
¿Por Qué es Importante Comprar Marisco de Calidad?
El marisco es un producto delicado que requiere condiciones óptimas de transporte y conservación para mantener su frescura. Consumir marisco en mal estado no solo afecta el sabor de los platos, sino que también puede suponer un riesgo para la salud. Por ello, contar con un distribuidor de confianza que garantice la calidad del producto es esencial.
Un marisco de calidad aporta:
Mejor sabor y textura en las preparaciones culinarias.
Mayor seguridad alimentaria, evitando intoxicaciones.
Mayor valor nutricional, al conservar mejor sus propiedades.
Claves para Reconocer un Marisco de Calidad
1. Frescura del Marisco
La frescura es el principal indicador de calidad en el marisco. Para identificarlo, debes prestar atención a los siguientes aspectos:
Olor: el marisco fresco debe tener un aroma agradable y suave a mar, sin olores fuertes o desagradables.
Apariencia: la cáscara o caparazón debe estar brillante y sin manchas oscuras. En el caso de los moluscos, como mejillones o almejas, sus conchas deben estar cerradas o cerrarse al tocarlas.
Textura: el marisco debe ser firme al tacto, nunca blando o viscoso.
2. Color del Marisco
El color es otro indicador importante. Un marisco fresco y de calidad presenta colores vivos y naturales. Por ejemplo:
Los langostinos y gambas deben tener un color uniforme, sin manchas negras en el caparazón ni en la cabeza.
Los camarones deben presentar una tonalidad brillante y traslúcida.
Los crustáceos, como bogavantes o cangrejos, deben mostrar un caparazón duro y brillante, sin zonas opacas.
El marisco es altamente perecedero, por lo que es fundamental que se conserve a la temperatura adecuada. La temperatura ideal para conservar marisco fresco es entre 0 y 4 grados centígrados.
Si el marisco es congelado, debe mantenerse a una temperatura constante de -18 grados. Además, el marisco congelado de calidad no presenta acumulaciones de escarcha o hielo en el interior del envase, lo que indicaría una posible rotura de la cadena de frío.
4. Origen del Marisco
El origen del marisco es un factor clave a la hora de evaluar su calidad. Los productos procedentes de zonas de pesca certificadas o criaderos que cumplen con estrictas normas de sostenibilidad y calidad suelen ser una mejor opción.
Consejos para Almacenar y Conservar el Marisco
Marisco fresco: debe conservarse en la parte más fría del frigorífico, entre 0 y 4 grados, y consumirse lo antes posible.
Marisco vivo (como almejas, mejillones o bogavantes): se debe almacenar en recipientes con rejillas o mallas que permitan la ventilación, evitando el contacto directo con el agua.
Marisco congelado: debe permanecer en el congelador a una temperatura constante de -18 grados y descongelarse en el frigorífico, nunca a temperatura ambiente.
En Tovar, somos especialistas en la distribución de marisco de alta calidad, garantizando frescura, sabor y seguridad en cada entrega. Nos comprometemos a ofrecer:
Productos frescos y congelados certificados, con garantía de origen y trazabilidad.
Cadena de frío controlada para asegurar la máxima frescura.
Asesoramiento personalizado, ayudándote a seleccionar los mejores productos para tu negocio.
Servicio eficiente y puntual, asegurando que recibas tu pedido en el momento justo.
La cadena de frío es un proceso esencial para la conservación de alimentos, especialmente los ultracongelados, que garantiza su calidad y seguridad desde la producción hasta el consumo.
Mantener una temperatura constante y adecuada en cada etapa del manejo de los alimentos es crucial para prevenir la proliferación de microorganismos y asegurar que los productos lleguen al consumidor en óptimas condiciones.
¿Qué es la cadena de frío?
La cadena de frío hace referencia al mantenimiento continuo de temperaturas controladas necesarias para que un alimento conserve sus propiedades hasta la fecha de consumo preferente indicada en su envase.
Este control térmico abarca desde la producción y almacenamiento, pasando por el transporte y distribución, hasta que el producto es cocinado o consumido.
Interrumpir esta cadena puede comprometer tanto la calidad del producto como la salud de quienes lo consumen.
Etapas de la cadena de frío
Producción y procesamiento: los alimentos se someten a procesos de enfriamiento o congelación inmediatamente después de su recolección o elaboración para preservar su frescura.
Almacenamiento: se guardan en cámaras frigoríficas con temperaturas controladas que evitan fluctuaciones térmicas.
Transporte: los vehículos refrigerados aseguran que los productos mantengan la temperatura adecuada durante su traslado.
Distribución y venta: en los puntos de venta, los alimentos se exhiben en vitrinas refrigeradas que conservan la cadena de frío hasta que el consumidor los adquiere.
Consumo doméstico: el consumidor debe transportar y almacenar los productos en condiciones que eviten rupturas en la cadena de frío, garantizando su seguridad hasta el momento de su preparación o consumo.
Preservar la calidad nutricional y organoléptica: las propiedades sensoriales y nutritivas de los alimentos se mantienen intactas cuando se conservan a las temperaturas adecuadas.
Garantizar la seguridad alimentaria: el crecimiento de microorganismos patógenos se ralentiza o detiene en condiciones de frío, reduciendo el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Prolongar la vida útil: una correcta refrigeración o congelación permite que los alimentos se conserven durante más tiempo sin perder sus características esenciales.
Consecuencias de interrumpir la cadena de frío
Una ruptura en la cadena de frío puede tener varias implicaciones:
Desarrollo de bacterias: las temperaturas inadecuadas favorecen la proliferación de microorganismos que pueden causar enfermedades.
Pérdida de calidad: los alimentos pueden sufrir cambios en su textura, sabor y valor nutricional.
Reducción de la vida útil: la conservación inadecuada acelera el deterioro del producto, disminuyendo su tiempo de consumo seguro.
Recomendaciones para mantener la cadena de frío
Para asegurar la integridad de la cadena de frío, es importante seguir estas prácticas:
Planificar la compra: adquirir los productos congelados al final de la compra para minimizar su exposición a temperaturas ambiente.
Uso de bolsas térmicas: durante el transporte, especialmente en épocas de calor o trayectos largos, utilizar bolsas isotérmicas que mantengan la temperatura de los alimentos.
Verificar el estado del empaque: asegurarse de que los envases no presenten daños, aberturas o acumulación de escarcha, lo cual podría indicar una ruptura previa en la cadena de frío.
Almacenamiento inmediato: al llegar a casa, colocar los productos congelados directamente en el congelador para evitar fluctuaciones térmicas.
No recongelar alimentos descongelados: si un producto se ha descongelado parcialmente, es recomendable consumirlo en las siguientes 24 horas y no volver a congelarlo, ya que esto puede afectar su calidad y seguridad.
En resumen, la cadena de frío es un sistema esencial para mantener la calidad y seguridad de los alimentos desde su origen hasta el consumidor final.
En Tovar SL, comprendemos la importancia de la cadena de frío para preservar la calidad y seguridad de los alimentos que distribuimos. Desde la producción hasta la entrega, aseguramos que todos nuestros procesos cumplan con los estándares más rigurosos para mantener la frescura y garantizar que los productos lleguen a nuestros clientes en óptimas condiciones.
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